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Salud bucal y deportes

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La práctica de actividad física en forma regular es recomendable tanto para la salud física como la mental. Para poder disfrutarla plenamente, ya sea en forma profesional  o  amateur, es conveniente contar con una óptima salud e higiene bucal, ya que su deterioro y/o la falta de cuidados puede influir en forma negativa en el rendimiento deportivo y, por supuesto, en el bienestar general.

 

Por ejemplo, las bacterias presentes en una infección oral podrían ingresar al torrente sanguíneo. Una vez allí se trasladan por el resto del organismo y son capaces de provocar infecciones respiratorias, coronarias, musculares o digestivas. Además, las personas que practican deportes, en especial los de contacto –aunque no exclusivamente- están expuestas a una serie de riesgos que podrían dañar la salud bucodental; tal el caso de traumatismos, erosiones y desgastes de las piezas dentarias. 

 

Golpes y contusiones 

Algunos traumatismos provocados por golpes durante la actividad deportiva pueden revestir diferentes tipos de gravedad. En tal sentido cabe señalar que cualquier impacto o contusión en la mandíbula u otra región de la cabeza puede desencadenar problemas en la articulación temporomandibularm (como la limitación de la apertura) y dificultad para masticar o dolor.

 

Por ello, resulta recomendable el uso de un protector bucal confeccionado por un odontólogo quien los hace a medida, de acuerdo a las características de la boca de cada paciente. Cabe remarcar que si bien está bastante difundido el uso de  protectores bucales termoadaptables, que se venden en farmacias o casas indumentaria deportiva, los protectores hechos a medida son los únicos que cubren todas las piezas dentales. Además, gracias a la intervención de profesionales es posible realizar los ajustes necesarios en el protector. De ese modo se logra que no 'quede flojo' o 'baile' dentro de la boca. Además, tienen mayor resistencia que los protectores ofrecidos en las farmacias y resultan más cómodos. 

 

En promedio se recomienda renovarlos una vez al año dado que con el paso del tiempo se gastan y van perdiendo eficacia. En el caso de niños y adolescentes, los tiempos de renovación se acortan ya que la cavidad bucal continúa su desarrollo hasta la adultez. 

 

Erosión o desgaste dental 

En relación a este punto debemos señalar que la práctica deportiva puede ir asociada a un incremento de la respiración bucal. Además, en el caso del deporte profesional, el estrés asociado a la competición y la deshidratación reducen el flujo salival. Estos factores sumados a la ingesta de bebidas y alimentos ricos en azúcar incrementan el riesgo de la erosión del esmalte dental y la aparición de caries. 

 

Al igual que el resto de las personas, quienes practican deportes están expuestos a padecer enfermedad periodontal por una higiene bucal deficiente o falta de cuidados. Al respecto existen estudios que indican que una persona con periodontitis grave tiene más riesgo de sufrir problemas cardíacos y endocrinos. Señalan que la periodontitis grave puede impactar en la disminución del rendimiento deportivo al generar aumento de la inflamación sistémica.

 

Maloclusión y dolores musculares

Hay una directa relación entre la maloclusión con los dolores musculares y articulares. Esto ocurre cuando la oclusión de los dientes (o la 'mordida') no es correcta. Como consecuencia trae aparejado que la masticación tampoco sea correcta y se tense la musculatura. Entonces, al existir anomalías en el funcionamiento del sistema masticatorio surgen dolores musculares y posicionamientos incorrectos en la zona cervical y la espalda. 

 

La tensión, por el esfuerzo y las exigencias al practicar un deporte, hace que la persona apriete los dientes. Esta conducta, llamada bruxismo, implica desgaste dentario y genera hipersensibilidad, fisuras y fracturas dentales. También puede alterar la masticación y la respiración.

 

Por todo esto, para cuidar la salud bucal es necesario moderar el consumo de azúcares y bebidas gaseosas y llevar una dieta equilibrada, mantenerse hidratado durante la práctica deportiva, mantener una higiene bucal con cepillo y técnicas de cepillado adecuadas, visitar periódicamente al odontólogo para prevenir la aparición de enfermedades. 

 

En caso de faltar alguna pieza dental, debe reponérsela para evitar una mala digestión y posición incorrecta del sistema masticatorio. Aquellas personas que sean respiradoras bucales, deben recibir tratamiento de la malformación de amígdalas y adenoides, conjuntamente con atención fonoaudiológica. Además, es conveniente que el protector bucal sea confeccionado por un odontólogo.